
El tren.
Se me acaba el tiempo
y hay que ceder el sitio.
Así es la cosa.
Es curioso ver
cómo la vida te desliza
limpiamente
hacia su lado más extremo
a un ritmo lento o rápido
según convenga
sin compasión, sin pasmos,
sin avispamientos: con
la elegancia de la experiencia
bien ensayada.
Y hay que caminar
hacia la hora perfecta
con la cabeza erguida
y el ritmo justo
que da compás a los sueños...
Así es la cosa
Así de simple.
Un día, no lejano
habrá que comenzar
a hacer el equipaje
porque el viejo tren espera
siempre espera.
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